En su 2026 Mid-Year Red Paper, The Agency analizó el creciente protagonismo de los compounds multigeneracionales: propiedades concebidas no solo para alojar a una familia numerosa, sino para preservar la independencia, la conexión y el valor a largo plazo entre generaciones.
El informe sitúa esta tendencia en el contexto de una histórica transferencia de patrimonio hacia la Generación X y los millennials, junto con cambios en las estructuras familiares, nuevas necesidades de cuidado y una preferencia creciente por propiedades capaces de seguir siendo relevantes a lo largo de distintas etapas de la vida. Más que considerar una residencia únicamente como un hogar privado, las familias están evaluando cada vez más su potencial para convertirse en lo que el informe describe como un “family alignment asset”: un espacio físico donde convergen estilo de vida, legado y planificación patrimonial.
Para The Agency Costa Rica, esta conversación global tiene una relevancia particular a nivel local.

En Costa Rica, especialmente en las zonas residenciales más verdes alrededor de la Gran Área Metropolitana, la oportunidad suele comenzar no con un compound ya terminado, sino con la propiedad adecuada: suficiente terreno aprovechable, una residencia existente o un sitio cuidadosamente seleccionado para construir, acceso conveniente a servicios y la flexibilidad para incorporar nuevos espacios a medida que la familia evoluciona.
La pregunta, por lo tanto, no es simplemente si una propiedad es suficientemente grande. Lo importante es si su ubicación, configuración y estructura de propiedad pueden albergar a varios hogares sin comprometer la privacidad, la facilidad de uso ni el valor a largo plazo.
Más que una casa familiar de gran escala
Un compound multigeneracional se distingue de una residencia familiar convencional de gran escala. Su cualidad definitoria no es simplemente el tamaño, sino la manera en que la propiedad equilibra cercanía y autonomía.
Un compound bien concebido puede incluir una residencia principal, villas o casitas independientes, alojamiento para invitados, oficinas privadas y espacios para cuidadores o personal. Los jardines compartidos, cocinas exteriores, terrazas y áreas recreativas pueden propiciar la convivencia, mientras que accesos, cocinas y áreas privadas independientes permiten que cada hogar mantenga sus propios ritmos.
Esta diferencia es importante. Añadir dormitorios a una sola casa de gran tamaño puede permitir alojar a más personas, pero no necesariamente crea la independencia que varias generaciones necesitan para convivir cómodamente a largo plazo. Los compounds mejor resueltos ofrecen a cada hogar una verdadera sensación de llegada, privacidad y pertenencia dentro de la propiedad en su conjunto.
“Crear espacios donde varias generaciones puedan vivir cerca, compartir la vida cotidiana y aun así conservar la independencia de cada hogar.”
—Tere Silva, The Agency Costa Rica
También conviene distinguir este concepto del real estate multifamiliar. Un compound multigeneracional se organiza principalmente alrededor de una familia y de sus necesidades a largo plazo. Una propiedad multifamiliar responde a un modelo de desarrollo más amplio, que puede incorporar varias unidades residenciales para familiares, invitados, inquilinos de largo plazo o una combinación de usos privados y de generación de ingresos.
Algunas propiedades pueden responder a ambos conceptos. Una familia puede conservar una residencia principal y una villa para uso privado, mientras destina otra unidad a invitados o a renta. El modelo adecuado dependerá de las intenciones de la familia, la capacidad física de la propiedad y las regulaciones que rijan su uso.
Esta distinción se vuelve especialmente clara en propiedades que ya separan las áreas habitables en residencias completas y autónomas. En Hacienda Pinilla, por ejemplo, Private Oasis Home combina una casa principal de tres dormitorios con una residencia independiente para invitados de dos dormitorios, cada una con su propia piscina y áreas exteriores. En Santa Teresa, Prime Dual-Home Property sigue una lógica similar, con una residencia principal de cuatro dormitorios y una casa de invitados de dos dormitorios completamente independiente. Ambas muestran cómo una propiedad puede atender la vida familiar y la hospitalidad sin obligar a todos a compartir el mismo espacio doméstico, al tiempo que preserva la posibilidad de que una de las residencias funcione de manera independiente cuando cambien las circunstancias.
Por qué Costa Rica encaja en esta conversación
Costa Rica ofrece un entorno especialmente atractivo para las familias que consideran este tipo de planificación residencial a largo plazo. En distintas zonas del Valle Central es posible encontrar privacidad, paisajes consolidados y una estrecha conexión con la naturaleza sin quedar desconectado de servicios de salud, centros educativos, comercio y los principales distritos empresariales de San José.
Este equilibrio resulta particularmente relevante para familias internacionales y para costarricenses que regresan después de años en el extranjero. Los miembros de una familia pueden dividir su tiempo entre varios países, permanecer durante temporadas prolongadas o necesitar una base permanente que pueda administrarse incluso cuando algunas residencias estén desocupadas. Una propiedad bien planteada debe funcionar con la misma eficacia durante la vida cotidiana, las visitas estacionales y las transiciones futuras.
“El aumento del valor de la tierra, la necesidad de mayor seguridad y los cambios demográficos nos invitan a explorar una nueva forma de habitar: pequeñas comunidades familiares que combinan privacidad, cercanía y bienestar.”
—Tere Silva, The Agency Costa Rica
Una propiedad que puede evolucionar
No todas las familias necesitan, ni deberían intentar, completar un compound entero de una sola vez. En muchos casos, la estrategia más sólida consiste en elegir una propiedad que funcione bien en el presente y, al mismo tiempo, preserve opciones relevantes para el futuro.
Una residencia principal existente puede complementarse más adelante con una vivienda accesible para padres mayores, una villa para invitados, una residencia para hijos adultos o una oficina privada separada del hogar principal. Una estructura secundaria incluso puede cambiar de función más de una vez: de alojamiento para invitados a residencia permanente, espacio para cuidadores o unidad generadora de ingresos.
Aquí cobra importancia la diferencia entre el área total del terreno y el terreno aprovechable. La superficie por sí sola dice poco sobre el verdadero potencial de una propiedad. La topografía, los accesos, la privacidad entre zonas de construcción, la infraestructura y la posibilidad de incorporar servicios de manera eficiente suelen ser más determinantes que la cifra total de metros cuadrados.
La infraestructura existente puede ser tan valiosa como la capacidad de desarrollo futuro. Emerald Hills en Piedades de Santa Ana es un buen ejemplo: su terreno de una hectárea ya incluye dos residencias principales, un estudio independiente, una casa para el cuidador y estructuras de apoyo, además de un pozo de agua privado. En lugar de obligar al propietario a emprender de inmediato una remodelación integral, esta base existente permite adaptar la propiedad por etapas y asignar distintas edificaciones a familiares, invitados o personal conforme evolucionen las necesidades.
Una propiedad consolidada de mayor escala puede ofrecer otra forma de flexibilidad. Art Estate en Santa Ana combina una amplia residencia principal con una casa de invitados independiente, alojamiento para personal, fuente de agua propia, planta eléctrica de respaldo y casi cinco acres de terreno privado. Para una familia que contempla el uso de la propiedad durante varias generaciones, estos elementos de apoyo son relevantes porque reducen la cantidad de decisiones operativas que deberán resolverse más adelante. El valor no reside únicamente en el tamaño de la propiedad, sino en cuánto de su infraestructura esencial ya está resuelto.

Para el comprador, la conclusión no es que un enfoque sea inherentemente superior al otro. La propiedad debe elegirse en función de cuánto del plan familiar está ya definido. Una familia con una necesidad inmediata de vivienda puede valorar una residencia principal existente. Otra, con un horizonte más largo, puede dar mayor importancia a la posibilidad de desarrollar un plan maestro desde el inicio.
“La arquitectura tiene la oportunidad de responder a una nueva realidad: hogares que integran la familia sin sacrificar la privacidad, en entornos seguros, disfrutando de la naturaleza y flexibles para evolucionar con el tiempo y las necesidades.”
—Tere Silva, The Agency Costa Rica
¿Propiedad independiente o comunidad cerrada?
Una de las decisiones más importantes es optar por una propiedad independiente o por una dentro de una comunidad cerrada. La elección no se reduce a privacidad frente a seguridad. Determina cuánto control conserva la familia sobre futuras construcciones, costos operativos, decisiones arquitectónicas y la gestión cotidiana de la propiedad.
Propiedades independientes: autonomía y flexibilidad a largo plazo
Una propiedad independiente puede ofrecer mayor control sobre la ubicación de las residencias, los accesos internos, el paisajismo y la separación entre áreas privadas y compartidas. Puede ser especialmente adecuada para familias que buscan varias estructuras independientes, jardines amplios, alojamiento para personal o un proyecto que se desarrolle por etapas durante muchos años.
Esa autonomía también implica una mayor responsabilidad. La seguridad, los caminos internos, los servicios, el drenaje, el paisajismo y el mantenimiento pueden requerir una gestión privada. Por ello, una familia debería evaluar no solo qué puede construir, sino cómo funcionará la propiedad terminada cuando algunas residencias estén desocupadas o cuando la administración cotidiana pase a otra generación.
Dos Monitos en Playa Grande ilustra cómo puede verse este modelo una vez plenamente desarrollado. La propiedad se organiza alrededor de una residencia principal de seis dormitorios y tres villas independientes para invitados, cada una ubicada para preservar la privacidad y concebida como un entorno residencial completo. Su configuración demuestra por qué los compounds de esta escala pueden ser especialmente adaptables: una generación puede ocupar la casa principal mientras otros familiares utilizan villas separadas, y al mismo tiempo la propiedad puede funcionar como retiro privado o activo de renta sin alterar de forma significativa su organización física. Es el grado de independencia entre las estructuras, y no simplemente el número de dormitorios, lo que aporta flexibilidad al conjunto.

Propiedades dentro de comunidades cerradas: estructura y facilidad de gestión
Una comunidad cerrada puede resultar atractiva para familias que valoran el acceso controlado, las áreas comunes mantenidas, las calles establecidas y las amenidades recreativas. Estas ventajas pueden tener especial relevancia para propietarios que viajan con frecuencia o utilizan la propiedad de manera estacional.
Private Oasis Home en Hacienda Pinilla ofrece un ejemplo claro de ese equilibrio. Aunque la residencia principal y la casa de invitados funcionan de manera independiente, ambas se encuentran dentro de una de las comunidades residenciales tipo resort más consolidadas de Guanacaste, lo que permite a la familia contar con un compound residencial privado y, al mismo tiempo, beneficiarse de acceso administrado y amenidades como Beach Club, golf, tenis y extensos senderos naturales. En Hacienda Okhra, en Santa Teresa, Private Villa with Guest House and Ocean Views presenta un formato similar de dos residencias dentro de una comunidad cerrada, combinando una casa principal de tres dormitorios con una casa de invitados independiente de dos dormitorios. Estas propiedades muestran por qué el modelo de condominio o comunidad cerrada puede resultar atractivo para familias que desean espacios habitacionales separados sin asumir por sí mismas cada aspecto de la gestión de una propiedad de gran escala.
La contrapartida es que la capacidad física no equivale necesariamente a permiso de desarrollo. Los reglamentos de condominio pueden regular el número de residencias, el lenguaje arquitectónico, la subdivisión, los calendarios de construcción y el alquiler. Estas condiciones deberían analizarse antes de adquirir la propiedad, no después de que la familia haya encargado un diseño.
Diseñar para la privacidad, la conexión y la longevidad
Un compound exitoso comienza por las relaciones que debe facilitar. La arquitectura surge a partir de esa comprensión.
La privacidad debe diseñarse de forma intencional. Las residencias no siempre tienen que estar muy alejadas entre sí, pero los accesos, dormitorios, terrazas y vistas principales deberían evitar una exposición innecesaria entre hogares. Una orientación bien estudiada y un paisajismo estratégico pueden crear una separación significativa sin fragmentar la propiedad.
Los espacios compartidos requieren el mismo nivel de atención. Un pabellón, una piscina, un jardín o un comedor exterior pueden favorecer encuentros espontáneos sin convertir a un solo hogar en anfitrión permanente de todas las reuniones. Estos espacios funcionan mejor cuando se sienten centrales, pero no inevitables.
Algunos de los mejores ejemplos tratan los espacios exteriores compartidos y privados como dos capas distintas, en lugar de una única amenidad común. En Dos Monitos, cada villa de invitados cuenta con su propia piscina y entorno privado, mientras la residencia principal conserva su papel como centro natural de la propiedad. Private Oasis Home en Hacienda Pinilla adopta un enfoque similar, con piscinas separadas para la residencia principal y la casa de invitados. Esa separación puede parecer un detalle de lujo, pero tiene una consecuencia práctica: distintos miembros de la familia pueden pasar temporadas prolongadas en la misma propiedad sin que cada rutina tenga que convertirse en una actividad colectiva. En la vida multigeneracional, este tipo de independencia espacial puede ser tan importante como contar con cocinas o accesos separados.
La accesibilidad debería integrarse antes de convertirse en una necesidad urgente. Una residencia pensada para padres o abuelos puede beneficiarse de una distribución en un solo nivel, accesos sin escalones y cercanía a la casa principal. Incorporar estas características desde el diseño original suele resultar más elegante que adaptar una residencia posteriormente.
La infraestructura también debería anticipar futuras ampliaciones. La capacidad de los servicios, el drenaje, el estacionamiento y los accesos de servicio pueden preservar la flexibilidad futura o, por el contrario, volver innecesariamente complejas las construcciones posteriores. Un plan maestro no tiene que definir cada edificio futuro, pero sí debería evitar que las decisiones de hoy limiten las opciones de mañana.
Finalmente, la coherencia arquitectónica no debería convertirse en uniformidad. Materiales relacionados, líneas de techo compatibles y estrategias de paisajismo comunes pueden dar unidad a la propiedad sin impedir que cada hogar conserve su propia identidad. Ese equilibrio puede hacer que el compound se sienta consolidado con el tiempo, en lugar de construido como un conjunto rígido de una sola vez.
“Más que una propiedad, un compound es un legado que une generaciones: ofrece a los abuelos un entorno seguro y a la familia la tranquilidad de estar siempre cerca.”
—Tere Silva, The Agency Costa Rica
Planificar el legado antes de construirlo
La arquitectura es solo uno de los componentes de una propiedad familiar exitosa. La estructura de propiedad y gobernanza puede ser igual de determinante.
Las familias deberían considerar quién será responsable de los gastos operativos, qué áreas serán privadas o compartidas, cómo se aprobarán las mejoras y qué ocurrirá si una rama de la familia deja de querer utilizar la propiedad. Estas preguntas pueden parecer prematuras durante la adquisición, pero se vuelven más difíciles de resolver una vez que varios hogares han invertido en la propiedad.
El Red Paper de The Agency señala que los compounds estructurados de manera intencional pueden ayudar a prevenir uno de los problemas recurrentes asociados con los bienes raíces heredados: la fragmentación cuando los herederos desarrollan prioridades distintas. Acuerdos claros sobre uso, gastos, toma de decisiones y sucesión pueden proteger tanto el activo como las relaciones familiares que lo rodean.
En Costa Rica, esta planificación debería integrar asesoría inmobiliaria, legal, fiscal, arquitectónica y de planificación sucesoria. Las familias internacionales también pueden necesitar coordinar decisiones con asesores en las jurisdicciones donde residan sus distintos miembros.
El objetivo no es volver excesivamente formal la vida familiar. Es garantizar que la propiedad pueda seguir funcionando cuando cambien las circunstancias y cuando la generación que la creó ya no dirija cada decisión.


